Asunto: Pensum alternativo

Por Laura Palacio Correa*

Hace 4 años empecé a trabajar y más que semanas de cotización y experiencia para poner en la hoja de vida, esos 4 años (los mismos que duró mi carrera) han sido un segundo pregrado: “La universidad de la vida”. Es un cliché, es cursi y, sobre todo, es verdad.

Desde el colegio los profesores cogieron ese viciecito de amenazar con “así no va a ser en la universidad”; después, en la universidad seguían con “así no es en la vida real”; y ya me hice a la idea de que esto no se va a acabar nunca:

“¿Este es tu primer trabajo?, espera a que tengas responsabilidades reales”, “¿Te quieres jubilar? Jajaja eso no te va a tocar”, “¿Montaste una empresa? Hasta que uno no se quiebra la primera vez no sabe nada”…

Y sí, hay cosas para las que a uno no lo prepara ni la materia más difícil de todas. Gracias, Comunicación Social, por Foucault, Debord, Lipovetsky y hasta las 95 tesis de Lutero, pero si me permites la sugerencia, agrégate al pensum “Cadenas de correo donde no debiste estar copiado”, “Quedo atento como método de evasión”, “Freelancer: ¿la verdadera emancipación?”, “¿Cómo saco el RUT?”, “¿De verdad tengo que declarar renta?, “Esta reunión pudo ser un mail”, “Memorandos e intranet: una guía básica” y otros cursos para sobrevivir en las primeras experiencias laborales.

Tal como me lo anticiparon desde 5° de primaria, sigo sin estar preparada, pero de los años que he trabajado he sacado algunas conclusiones (provisionales, por supuesto):

  • Es más importante saber trabajar con la gente que saberse la teoría. Uno pudo tener un promedio de 4.5 pero si no sabe cuál rol desempeña mejor en un equipo (líder, creativo, o simplemente el único que mantiene la cordura), es nada más y nada menos que un libro cerrado.

  • Los adultos también hacen bullying. Es discreto, es sofisticado, pero de que lo hay, lo hay. O si no, hablemos de esa gente que copia hasta al Papa en un correo para echarle la culpa a otro.

  • Las reuniones son espacios que muestran lo peor y lo mejor de la gente, donde salen ideas, se imponen poderes, los egos abundan y sobre todo, se pierde mucho tiempo.

  • No se puede caer en la trampa de creer que ya sabes todo. Eso no pasa.

  • Hay que buscar mentores. Están en vía de extinción porque casi nadie quiere formar a su reemplazo, pero hay gente dispuesta a enseñar y son las personas más valiosas que hay. No siempre es un jefe, o un superior. Encontrarlos es un arte.

  • Renunciar está bien. Está más que bien, es lindísimo. Si te estancaste en un trabajo y ya no tiene nada que enseñarte, renunciar no es una tragedia, es un acto de valentía (deberían dar un diploma y todo).

  • El trabajo perfecto puede que no exista. Uno tiene expectativas tan altas de sus sueños que a la primera experiencia laboral se le derrumba todo. Bueno, puede que sí exista, pero no me juzguen que solo llevo 4 años, todavía lo estoy buscando.

De antemano agradezco su atención. Quedo atenta a cualquier inquietud.

Cordial Saludo,

Laura

 

*Laura Palacio es comunicadora social, trabaja en la industria del entretenimiento y es la creativa detrás del blog soyroja.com

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