Raquetas rotas

Por Nicolás Pinzón Guerrero
Toni Nadal, tío y ex entrenador de Rafael Nadal, cuenta que cuando Rafa tenía 15 años perdió un partido 0–6/5–7 contra un rival al que siempre le había ganado fácilmente. Durante el partido, Toni se dio cuenta que Rafa estaba jugando con la raqueta rota y así jugó gran parte del partido hasta que, tras varios games perdidos, decidió decirle. Después, mientras analizaban la derrota, Toni le preguntó a Rafa cómo no se había dado cuenta de que la raqueta estaba rota. La respuesta de Rafa fue clara: “Estoy tan acostumbrado a responsabilizarme a mí mismo, que para nada me hubiera imaginado que fuera la raqueta la que me hacía perder”.
Esta anécdota, que aterriza en lo absurdo, tiene una de las lecciones que más me ha retumbado la cabeza en los últimos meses: vivimos fascinados justificando nuestros problemas. Parece que nos acostumbramos a defender nuestros errores, nuestras reacciones irracionales y nuestros momentos malos. Nos acostumbramos y no nos damos cuenta de que el resultado eminente es que nos quedamos estancados en ellos.
Carol Dweck, en su libro Mindset, le da un nombre a esta forma de vivir: fixed mindset o mentalidad estancada. Según Dweck, las personas con mentalidad estancada creen que son de una determinada manera y no hay forma de cambiar eso. Por tanto, justifican sus problemas con excusas como “así soy yo” o “es culpa de”. Entonces es típico escucharles cosas como “no puedo levantarme temprano”, “no soy bueno con los números”, “el día está muy gris y así no puedo tener buena actitud”, “no se me da la tecnología”, “las cosas siempre se han hecho así”, en fin.
Por el contrario, la mentalidad opuesta, la cual Dweck llama growth mindset o mentalidad de crecimiento, se basa en que las personas creen que las cualidades y habilidades se pueden mejorar y aprender por medio de esfuerzo, estrategias y ayudas de terceros. Ellos creen que se puede crecer como persona mediante procesos de aprendizaje constante. Así, con la mentalidad de crecimiento, los problemas son vistos como oportunidades de mejora y los fracasos como derrotas dentro de un camino largo. Creen, en últimas, que el cambio es posible.
La base de la mentalidad de crecimiento — de este modo de vida — es, por supuesto, no buscar justificaciones, no tener excusas. Primero, frente a las dificultades, es necesario un proceso profundo de entendimiento de la responsabilidad propia y, así, buscar la estrategia adecuada para solucionar lo que es solucionable. Si se quiere hacer algo, se encuentra un medio; si no se quiere hacer, se encuentra una excusa.
Muchas veces nos sentimos miserables en algún aspecto de nuestra vida e inmediatamente buscamos culpables: el jefe, el empleado, el ambiente laboral, la familia, nuestra pareja, nuestros amigos, el país en el que nacimos, nuestra falta de inteligencia o habilidad. Y es verdad, a veces hay raquetas rotas. Pero el proceso de analizar primero la responsabilidad propia siempre es más constructivo y valioso que el resultado final del partido. En realidad, las raquetas rotas son la excepción. Por su mentalidad de crecimiento, Rafa Nadal perdió ese partido. Por esa misma mentalidad, hoy su nombre sigue haciendo historia.
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Leer es importante. Probablemente se los dijeron en sus colegios y –como sucede casi siempre en esos espacios– no les justificaron tal afirmación. En ese momento tal vez era difícil dimensionar la real importancia de la lectura; con los años, sin embargo, cada vez es más fácil advertir que el que entrena su mente con libros tiene una ventaja competitiva sobre los no lectores (en últimas, a las personas rara vez los ascienden por sus destrezas en Excel). El que no esté convencido de la importancia de los libros puede –irónicamente– leerse la autobiografía de Frederick Douglass, el esclavo negro que, a punta de libros, se salvó de vivir el resto de su vida como esclavo, en el despiadado Sur estadounidense del siglo XIX.
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[AAN] The Defining Decade — Meg Jay
Durante demasiado tiempo nos hemos comido el cuento de que nuestros ‘veintes’ son años en los que deberíamos divertirnos y disfrutar antes de que la vida se ponga seria — antes de que empecemos a buscar relaciones y trabajos serios. En este libro la psicóloga Meg Jay ofrece una mirada al futuro: presenta innumerables casos de pacientes treintañeros que acuden a ella con problemas de ansiedad y depresión. La causa, por supuesto, tiene que ver con haberse tomado sus veintes a la ligera — ahora que les toca convivir con las consecuencias de sus actos, se dan cuenta que la vida, incluso en los veintes, sí era enserio. Este es un libro para hacerse cargo de esta década que definirá su futuro, sin tener que renunciar a la exploración y experimentación propia de esa etapa de la vida.
[NPG] This Is How You Lose Her — Junot Díaz
Pocos libros me han hecho reflexionar de esta manera. Con nueve cuentos conectados entre sí, Junot cuenta las historias de infidelidad de Yunior, su personaje principal, dentro de una cultura inconscientemente machista. Lo mejor que tiene es su estilo de escritura. Juega con el lenguaje y los choques culturales de una manera única. El autor saca sus demonios de una forma original, tan original que me marcó profundamente.

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