Temporada 02, Episodio 02 – No basta con llegar de primera – Cristina Valdivieso

La historia de Cristina Valdivieso es una carrera por ser la mejor. Por llegar de primera y sobresalir en todo lo que se propone. En esta travesía, que involucra playas, montañas y hasta un mundial de futbol, los aprendizajes serán muchos para el oyente, pero sobretodo para Cristina.

A Cristina la vida la llevó a entender el tema que la apasiona, pero como se darán cuenta, la mayoría de veces no basta con entenderlo, así como tampoco es suficiente llegar de primera si no se sabe hacia dónde se va.

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Transcripción del episodio

[13%] La historia de Cristina Valdivieso es una historia reinvención, de momentos oscuros y bajos, pero también de momentos alegres, de picos de felicidad y satisfacción; es también una historia de páramos y montañas, esta en realidad no es una historia, es más una travesía, un viaje personal que busca responder la pregunta última de la vida, esa que todos en algún momento nos preguntamos, pero esa misma hora que muy pocos tienen respuestas. ¿para qué vinimos a este mundo?

En este episodio de 13 por ciento iremos a las playas de capurganá en la punta noroccidental de Colombia, pasaremos por el lugar y el momento más alegre del mundo, ahí viajaremos por carretera hasta el calor infernal del Urabá antioqueño, para finalmente ir en búsqueda del frío y refrescante de un Páramo. Cada lugar y momento de esta travesía hará replantear a Cristina aquello que creías saber.

Una advertencia, este episodio no lo recomendamos a las personas que se frustran con facilidad, las frustraciones de nuestra protagonista son en realidad las frustraciones por las que muchos de nosotros hemos pasado; habrá también muchos momentos en los que parecerá que ahora sí todo va por buen camino hasta que se presenta el siguiente inconveniente, la siguiente gran pregunta.

¡Bienvenidos a 13 por ciento pasión por el trabajo! Yo soy Nicolás Pinzón y yo soy Andrés Acevedo y nos parece absurdo que sólo el 13 por ciento de la población mundial ame su trabajo, por eso creemos que es vital contar las historias de esa minoría especial que no odia los lunes ni espera impaciente a que llegue el viernes a la tarde ni trabaja solo por dinero, con la ayuda de todos ustedes queremos darle un nuevo sentido a esa parte de nuestras vidas que se llama trabajo.

La historia Cristina comienza cuando ella estaba estudiando Ingeniería Industrial, una carrera a la que llegó, según ella misma cuenta, porque eso es lo que estudiaba la gente pila, es decir, los juiciosos esos que se leen todo lo que hay que leer y sacar la mejor nota hasta en las evaluaciones que menos importan, y es que Cristina está acostumbrada a ser la mejor en todo, a llegar de 1º en las caminatas que hacían campamentos de verano, a sacar las mejores notas y en general a destacarse por encima de los demás. A pesar de que la Universidad cristiana también estaba logrando el desempeño al que estaba acostumbrada y el que tenía a todos acostumbrados la empezó a pasar lo que le pasa a esas personas que tienen como objetivo ser los mejores, sus altas exigencias la empezaron a consumir

[Cristina Valdivieso] los primeros semestres de la Universidad ni siquiera jugué futbol que me encantaba, tenía que sacarme 5 en todo, y tenía que si ser la mejor ahí entonces, había metido la selección de fútbol, la retire había metido al principio unas clases de Psicología al principio, las retire como solo ingeniería industrial y adelante como 3 o 4 semestres.

[13%] La carrera de Cristina por ser la mejor tiene un origen rastreable, su papá. Resulta que el Papa de Cristina, como muchos papás colombianos, es un hombre que se hizo a punta de esfuerzo y mucho trabajo duro.

[C] Es bumangués, se vino a los 16 años a trabajar como un mensajero del banco y fue creciendo, después llegó a ser gerente, ah bueno y después de estudiar por las noches llegó a ser gerente, luego emprendió; hoy en día tiene su propia empresa superéxitosa.

[13%] No es sorpresa entonces que el papá de Cristina valore altamente el trabajo duro y el esfuerzo, mucho menos que haya sido él el que sentó el estándar al que su hija debía aspirar en todo lo que hacía.

[C] y él es una persona que siempre me ha exigido mucho, ósea yo creo que esos primeros semestres de tengo que ser lo mejor vienen un poco de mi papá y sus exigencias, que me han traído muchas cosas buenas a la vida y estoy profundamente agradecida, pero a la vez ha sido algo que me ha generado muchas emociones y sentimientos como difíciles.

[13%] aunque antes Cristina había logrado encontrar un equilibrio entre ser la mejor estudiante y aun así disfrutar los otros ámbitos de su vida, como el deporte y los amigos, la universidad era un campo de juego totalmente distinto, uno más competitivo, indiferente t en general mucho más difícil. El grado aumentado dificultad y su necesidad de cumplir con sus estándares usuales, la llevó a tener que renunciar a muchas cosas, al fútbol, a la psicología; en realidad, a la vida equilibrada.

En ese momento cuando todo era oscuro, cuando el cielo gris de Bogotá parecía ambientar muy bien el futuro de Cristina como una excelente ingeniera industrial, pero sin tiempo para ella ni para jugar fútbol, ni para verse con sus amigos, sucedió algo que cambiaría para siempre su vida, un viaje. Pero no cualquier viaje, es un viaje al lugar más alegre la tierra en el momento más eufórico de su historia reciente.

[C] que me fui a ser voluntaria en el Mundial 2014, mi intercambio fue en 2014 -2. Me fui a ser voluntaria y en toda esta locura del mundial como que yo dije algo está mal, algo está mal con lo que yo estoy haciendo en la Universidad.

[13%] si, algo está mal. Su enfoque en cumplir las metas trazadas no le han permitido preguntarse para qué estaba haciendo todo lo que hacía, ahora que tenía un poco más de tiempo libre, empezó a preguntarse cuál era el sentido de su obsesión con ser la mejor, a esa pregunta filosófica hay que sumarle un ingrediente más tangible y es que en medio de esa gran fiesta mundialista, Cristina se acordó entretenida que puede ser la vida cuando uno quita los ojos de una meta lejana y se dedica a disfrutar el presente.

[C] Rumba, mundial, tiempo para mí, tiempo para hacer otras cosas que no le había puesto atención antes, volver al fútbol e volver a trotar, volver a hacer muchas cosas que me llenaban de felicidad y si, pues como que se me abrió la mente y  volví a decir si no me gusta algo no lo voy a estudiar, más bien me voy a enfocar en lo que me gusta y voy a ir por ahí.

[13%] la preocupación en ese momento pasó de ser la de tener el mejor promedio posible a centrarse alrededor de una pregunta: ¿qué es eso que en realidad quiero estudiar? para fortuna de Cristina en ese momento su Universidad acaba de lanzar una maestría en educación, un tema que es de siempre la vida apasionado y como ella era estudiante de pregrado pero podría empezar a ver materias de maestría, pudo empezar a estudiar lo que le interesaba y entró en el 13 por ciento, fin.

Obviamente ese no es el final de la historia, los que ya nos han escuchado antes saben que la lucha por hacer parte del 13 por ciento es una batalla constante que no se alcanza con un ingrediente secreto, no se trata de estudiar la maestría indicada ni de entrar en la empresa que es, ni siquiera tener el jefe soñado, la satisfacción en el trabajo es un esfuerzo de toda la vida que no admite atajos; ese camino además tiene sus altos y bajos como todo en la vida y en ese momento Cristina parecía estar en un pico, motivada con poder estar ahora sí estudiando algo que era llenado, sin embargo,

[C] Todos mis compañeros coincidían en el mismo comentario y era como, si usted es  súper pilas, le va bien en todo y a veces hasta tiene buenos argumentos  y tal, le va muy bien, pero nadie da un peso por usted porque usted es una niña que estudió en colegio privado, además de Ingeniería Industrial de la Universidad de los Andes qué sabe usted del sector educativo colombiano? Está entenada o sea qué está haciendo acá.

[13%] Y es que para entender esto hay que saber que la maestría que estaba estudiando Cristina educación y políticas públicas, o sea más o menos la escena era un salón lleno de gente preocupada por mejorar la educación de Colombia a través de políticas; esa enorme tarea naturalmente no se puede hacer desde un escritorio en una oficina en la capital del país, hace falta recorrer el territorio y conocer la realidad de las diferentes regiones, que como sabrán los que viven en Colombia, distan mucho de la realidad propia Bogotá esa era precisamente la crítica que los compañeros de Cristina le hacían, de qué les sirve ser la más juiciosa y leerse todo si en últimas no conoces a la gente a la que le va a tener que cambiar la vida cuando se gradúe.

Otra vez entonces parecía que Cristina Valdivieso no le está bajando con ser la mejor, la crítica a sus compañeros le retumba en la cabeza y la inquietud de no poder tener un verdadero impacto la estaba comiendo por dentro. Lo que sucedió a continuación no sabemos si es física coincidencia o si simplemente Cristina planea su vida de tal manera que siempre un viaje a resolver sus dudas más existenciales, el caso es que así como hace unos años un viaje a Brasil la había montado en un nuevo tren con un rumbo distinto, ahora Cristina se estaba yendo a un paseo a las playas de capurganá en el noroccidente de Colombia y sobre el papel parecía no ser más que un viaje a la playa con los amigos, sin embargo, este viaje terminaría también siendo la piedra que cambiaría la dirección del caudal para siempre

[C] y allá estaba un amigo que admiro un montón que en ese momento estaba haciendo asesor del viceministro de educación básica y media, y el me dijo como oiga usted está haciendo esta maestría que me parece una Nota, Si usted quiere más o menos mirar esto vea este programa, de hecho, aquí dos personas que trabajan en esa organización.

[13%] La organización de la que estaba hablando era Enseña por Colombia.

[C] Es una organización que lo que hace es que coge profesionales recién egresados de las mejores universidades del país y se los lleva durante dos años a dar clases en poblaciones con necesidades, y entonces yo llegué, entré, conocí un equipo de gente muy chévere con la que estaba trabajando, entonces fue cómo démonos la oportunidad de dedicarle todo este tiempo a este proyecto que tiene que ver además con educación,  contémosle a mis compañeros de la maestría que me decían como nadie da   un peso, por usted como mire lo que estoy viendo, estoy por lo menos hablando con gente que está por allá  en quién sabe dónde. Nos empezaron a llevar como a las clases de enseña por Colombia que estaba en Bogotá, a conocer a esa gente, nos llevaban a ferias laborales a contar el cuento y yo decía cómo así que estoy contando este cuento y no lo voy a hacer.

[13%] imagínense la situación, están trabajando en una organización que se dedica a profesores a los municipios más remotos de Colombia y están yendo las ferias laborales para hablar de lo maravilloso que es eso, pero en realidad ustedes no saben qué tan maravilloso es porque nunca lo han hecho, y es que embarcarse en este tipo de programa tiene algo de locura; son dos años, dos años en los que uno se compromete a irse al municipio de Colombia que sea, dos años viviendo en un lugar nuevo, lejos de sus amigos de su familia, en condiciones que sí o sí serán menos favorables a los de la ciudad capital como Bogotá, con personas tan diferentes a uno que parecen venir de otro mundo totalmente diferente. Para Cristina la decisión implicaba, además, deber tener una conversación muy difícil

[C] pues imagínese decirle a mi Papa, como él man ya estaba ganado, mi hija estudió ingeniería industrial, tiene un súper buen promedio, ya, no hay nada más que hacer.

[13%]  los papas en últimas también hacen sus planes por uno y para uno y ellos al igual que uno tiene su propia imagen mental, esa escena de la película en la que proyectan a sus hijos en un futuro exitoso; en el caso de Cristina la película pintada a una ingeniera exitosa probablemente gerenciando una gran empresa, sin embargo, la decisión que tenía que estaba a punto de tomar Cristina implicaba cambiar la cinta de la película y la escena en la que la exitosa ingeniera atravesaba las puertas de una gran empresa fue súbitamente reemplazado por Cristina en un bus, un bus que se dirigía a Carepa, Antioquia. La llegada de Cristina Valdivieso al municipio de Carepa, lugar donde viviría los siguientes dos años de su vida, podría decirse que fue algo improvisada.

[C] Llego yo a la casa de mi amiga, con la que yo iba a vivir, que en ese momento ella estaba viviendo con una persona que ya llevaba un año allá, pero ellas no se iban a quedar viviendo juntas, y pues llego y yo no sé yo era muy ingenua, ¿cómo dónde voy a dormir? Yo había afortunadamente llevado una hamaca y terminé durmiendo en hamaca dos semanas, porque yo me fui como no, súper, no le voy a pedir un peso a mi Papá, yo me voy a mantener sola allá; y ya me acuerdo mucho cómo va a comprar la primera  mesa y sillas de rimax, ósea yo nunca pensé que una mesa y una silla rimax me fueran hacer tan feliz, porque estábamos planeando nuestras clases en el piso y finalmente logramos conseguir la plata para las sillas rimax y sí fue lo máximo y entonces como en esta rebeldía mía de no querer pedirle 1 $ a mi papá, me he sabido comprar un colchón durísimo, que, no, más o menos me dio problemas de espalda y es que además uno es muy bobo, porque así como uno para uno ser profesor tiene que estar clarito dentro de uno, uno también tiene que estar físicamente perfecto, son 6 horas seguidas, hablando, parado, sudando, y yo jugando a la rebeldía que no me deja ayudar de mi papá, afortunadamente después recapacite y con toda la humildad del asunto fui a decirle mi papá, necesito un colchón de verdad por favor.

[13%]   y con el colchón mejorado Cristina incorporó a su nuevo trabajo como profesor trabajo, que al comienzo la tenía muy contento

[C] Y esos primeros meses de hecho fueron yo creo que los mejores porque yo estaba toda curiosa, como todo era nuevo, seguramente todo salia mal en las clases, pero yo era como estoy aprendiendo, entonces si no me salió por acá yo hago por acá, estaba muy motivada. Iba así, y en cada oportunidad veía una oportunidad de aprendizaje importantísima en cada cosa que me ponían, yo era como qué es esto que esta pasando en mi vida, esto es como una oportunidad tan valiosa, me sentía profundamente agradecida, eufórica, esos meses fueron lo máximo.

Alguno le ha pasado que se van de viaje y que los primeros días son increíbles porque hay un montón de estímulos y de cosas nuevas caras nuevas y paisajes nunca antes vistos y hacia el final del viaje ya están como cansados y les va dando ganas de volver a sus casas, pues bueno a Cristina le sucedió exactamente eso. La magia de los primeros meses se fue apagando, pero el problema es que a diferencia los viajes, lo de Cristina un compromiso de largo plazo y la posibilidad de devolverse no estaba sobre la mesa.

Lo duro es cuando uno ya está sentado, ya es la vida diaria, ya no es el voluntariado de dos meses sino me voy a quedar acá un año y 8 meses más.

[13%] A eso hay que sumarle algo y es que muchos de los estudiantes de Cristina guardaban dentro historias traumáticas.  Carepa se encuentra en el Urabá antioqueño, una región que fue aceptada por el conflicto armado; el resultado son miles de historias de abandono, violación, maltrato, pérdidas y muchas otras situaciones difíciles.

[C] me costó mucho trabajo no engancharme con todas las historias pesadas, muchas historias como de abandonos, de violación, de embarazo adolescentes, de violencia.  Que al principio yo decía que bacano de entender todo esto y qué bonito poder estar aquí para ellos, pero después me empecé a dar cuenta que yo estaba recargando con un montón de cosas que yo no sabía cómo soltar, como drenar y hacer una catarsis de eso en mí.

Entonces llegó el momento de un episodio súper fuerte con un estudiante mía qué quedó embarazada y no fue al colegio como por 3 semanas y un día por muchas casualidades muy bonitas me la encontré en el pueblo, me contó toda la historia y me sentí muy bien de poderla ayudar,  de poderla acompañar,  pero después de que pasó toda esta mañana yo estando con ella y yo llegué a mi casa y me boté ahora si a llorar, pero a cantaros, para mí siempre había sido muy difícil llorar y nunca había llorado de sollozo, en mi vida.

[13%] A Cristina no le estaban bastando con ser buena profesora, no se trataba de ser la mejor enseñando inglés o artes, si no cómo ayudar a sus estudiantes a sobrevivir a esas historias de maltratos, embarazos adolescentes y un montón de situaciones injustas que la vida les había impuesto a ellos, pero que ahora también le imponía a Cristina. En ese momento, llorando a cántaros en su cama, Cristina no sólo no tenía las respuestas, sino que todavía le quedaba un año de enseñanza en ese municipio caliente de Antioquia muy lejos de su hogar.

Afortunadamente para Cristina se aproximaba un viaje que le permitiría despejar la mente y respirar aire fresco y reflexionar ante la sabiduría de la montaña.

[C] yo tengo un proyecto que se llama del Urabá a la nieve, donde llevamos todos los años a 30 niños a conocer el Nevado de Santa Isabel

En el nevado de santa Isabel, cerca de la ciudad Manizales, Cristina no sólo iba a tener la posibilidad de aclarar la mente, sino que además estaba en un ambiente que le encantaba. sentía como en su adolescencia cuando iba a los campos de verano y las excursiones al aire libre eran la regla.

[C] Esta metáfora es muy bonita porque es la metáfora de la montaña y uno viendo allá como el Nevado y yo decía, yo quiero llegar, yo quiero llegar; estaba como cuando yo era camper que quiero llegar de 1ª y que todo el mundo diga ella fue la 1ª y además es mujer, eh, pero en ese momento dos pelados se maloquearon terrible de mal de altura.

[13%]  En ese momento a Cristina le cambió el chip, ya no quería llegar su preocupación eran sus estudiantes que estaban mal y parecía que sólo empeoraban

[C] En un momento ellos estaban vomitando, oigan esto fue peligrosísimo, fue una cosa super irresponsable de nuestra parte seguir caminando con esos niños con mal de altura, entonces nos sentamos y me acuerdo mucho que estábamos con el fotógrafo y nosotros estábamos mirando hacia el nevado y el fotógrafo nos dice ustedes porqué están mirando para allá, voltense. De repente nos volteamos y vemos, oigan, era la Feria del frailejón, con 7 lagunas espectaculares y era un día súper soleado, así como el sol cayendo sobre las lagunas; yo decía qué estoy haciendo con mi vida, ósea eso que había visto en Brasil vuelve aquí a decirme oiga pare, siente y mire lo bonito que hay detrás de usted y las personas que tiene al lado

[13%] A Cristina la vida le estaba dando una lección y se le está dando a la escena más espectacular posible, mientras ella no le quitaba el ojo a la montaña, es decir, a su objetivo, la vida estaba sucediendo a su alrededor; los frailejones se reflejaban en lagunas que resplandecían por el brillo del Sol y Cristina con el ojo puesto en esa montaña alejada que tanto quería alcanzar, se estaba perdiendo esa cena espectacular.

[C] Fue como un momento clarísimo para mí de entender qué significaba el éxito para mí, porque yo a pesar de haber aprendido todo este jurgo de cosas y a pesar de haber entendido que yo tenía muchas cosas dentro de mí reprimidas que no había podido sacar, seguía como con esa sed de éxito y de quiero ser la primera

[13%] La noción de éxito de Cristina era la de competencia, la de ser la 1ª en todo sin importar el costo, como cuando olvido el resto de su vida por solo estudiar y sin importar el propósito, como cuando entro a Ingeniería Industrial porque era de gente pila. En ese momento la montaña le ofreció claridad y entendió que

[C] El éxito es sencillamente lograr hacer las cosas genuinamente con amor, cuando uno hace las cosas con amor ya, ya me puedo sentir exitosa. De ahí ya empecé como la tapa de listo ya entendí, ya me entendí, me desentendí entendí el país desentendí el país y ahora qué voy a hacer con todo esto.

[13%]  Allí por supuesto no terminaría la historia de Cristina, a quien le faltaría aún un año para terminar su labor de profesora año que por cierto sería especialmente difícil, pero que ella logró superar aferrándose a las cosas buenas enseñándole a sus estudiantes a meditar y otras técnicas que les permitiría hacer catarsis, a ellos y a ella, a desprenderse de sus pesos que injustamente la vida les había asignado a cargar y que ahora ha llegado la hora de dejar ir. Los detalles de lo que sucedió hace años no se los vamos a contar porque después de la experiencia en la montaña con esos frailejones, Cristina ya se había planteado la pregunta más importante ¿qué voy a hacer con todo esto? es decir, ya que aprendí que de nada sirve ser la primera,  si estoy corriendo una carrera que no vale la pena ¿cuál es el camino que debería recorrer? las buenas noticias para Cristina y en realidad para todos es que la pregunta ha ido encontrando respuesta y hoy en día Cristina Valdivieso puede decir que tiene claro para dónde va, pero sobre todo para qué va en esa dirección

[C] Entonces ahorita mi propósito es clarísimo y es ahorita en este momento investigar en el mercado laboral docente para lograr dignidad, pues aportar de alguna manera dignidad y admiración por la labor docente; y en todo esto que pasó en estos dos años me di cuenta que ser profesor, eso es muy difícil y que eso que hacen esos mane por allá en el Urabá, sobre todo los que llevan tantos años y tienen así la vocación de ser profesor de colegio por toda su vida, es la cosas que yo más admiro en toda mi vida, entonces quiero que los admiren y quiero que sea un trabajo digno; que no los metan en un aula sin ventilador con 60 niños que puedan sacar todo ese potencial que llevan dentro. había profesores la mayoría del chocó y hay como fenómeno en el Urabá, ahora no tengo muy claro porque, hay muchos profes del Chocó que yo decía, estos manes con un aula bien montada, ventiladores que funcionan siempre, recursos tecnológicos, ya. capacitación ya. le sacan la educación de Colombia así.

[13%] Hasta aquí la historia de Cristina. Esperamos que la hayan disfrutado tanto como nosotros, disfrutamos cada tapa de crear este episodio. A Cristina, mil gracias por esa lección que, sólo por si acaso, aquí lo vamos a repetir para que a todo el mundo le quede grabado en mármol: nunca olviden esto, cuando tenga la mirada fija en la montaña y la mente concentrada en llegar de primeros, recuerden que la vida está ocurriendo a su alrededor y casi siempre es mejor saber para dónde se va que simplemente ser el primero en llegar.

Gracias por escucharnos, esto fue 13%. Nosotros somos Andrés Acevedo y, quien les habla, Nicolás Pinzón. Pueden encontrar todos nuestros episodios suscribiéndose a nuestro canal en aplicaciones como Spotify, Apple podcast, Google podcast, YouTube o cualquier otra aplicación de podcasts. No olviden seguirnos en Instagram y Facebook donde nos pueden encontrar como 13%, escrito todo en letras. Ahí esta el link de nuestra página web donde pueden descubrir más, incluyendo artículos escritos por nosotros. Si les gustó lo que acaban de escuchar, les queremos pedir un favor: ayúdanos compartiendo este episodio, sólo así podemos seguir fortaleciendo esta comunidad que busca re significar la palabra trabajo. Aumentemos esta cifra, hasta la próxima.